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El Louvre: sede de miles de obras de arte de todo el mundo

Como aconsejó en su momento el artista francés Paul Cezanne: “Mantente en buena compañía, es decir, visita el Louvre”. No solo los artistas, sino personas de todos los ámbitos de la sociedad, disfrutan y se maravillan una y otra vez en este extraordinario centro para las artes en París. Cezanne también se refirió a esta galería mundialmente famosa como “un libro en el que aprendemos a leer”, quién le iba a decir que sus propias obras adornarían algún día las paredes de esta galería para inspirar y enseñar a los visitantes, junto con las de otros grandes maestros como Da Vinci, Van Gogh, Miguel Ángel y Caravaggio, entre muchos otros. La recomendación de Cezanne de absorber todo el conocimiento de esta rica institución es algo con lo que se identificarán todos los visitantes en cuanto entren en el Louvre.


Una larga y vibrante historia


Ubicado junto al pintoresco río Sena en el distrito 1 de París, el acceso al Louvre es fácil a través de las numerosas estaciones de metro cercanas como la del Louvre - Rivoli y Palais Royale - Musée du Louvre. La historia del Louvre es tan fascinante como las colecciones que alberga. Los cimientos de la fortaleza original, que data del siglo XII, aún pueden verse en el nivel del sótano de la galería.

En el siglo XVII, el palacio del Louvre era la residencia del extravagante Luis XIV antes de que trasladara la corte francesa al recién construido y también ostentoso palacio en Versalles, a las afueras de París, que aún puede visitarse hoy en día. Cuando Luis XIV se mudó, el Louvre se convirtió en la sede de la extensa colección de arte real, ampliada por Napoléon, Luis XVIII y Carlos X durante el siguiente siglo. Sin embargo, en el siglo XX, con la guerra propagándose por Europa, casi todas las obras artísticas se trasladaron del Louvre a un castillo en el valle del Loira para su protección, y no regresaron a París hasta que Francia fue liberada en 1945. En la actualidad, alberga más de 380 000 objetos históricos y 35 000 obras de arte.

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El exterior del Museo del Louvre

Planificación de su visita


El Louvre, que recibe anualmente a 10 millones de visitantes aproximadamente, alberga algunas de las obras artísticas más famosas, célebres, polémicas y con un mayor valor histórico del mundo. Debido a su gran tamaño, el museo proporciona a los visitantes planos en 13 idiomas distintos y visitas guiadas diarias para ayudarles a explorar el enorme museo de 60 600 metros cuadrados. Las colecciones están claramente divididas en ocho áreas de diferentes colores: antigüedades egipcias, antigüedades de Oriente Próximo, antigüedades griegas, etruscas y romanas, arte islámico, escultura, artes decorativas y pinturas.

Las salas están numeradas y hay paneles y tablas orientativos en todas ellas, con flechas que le ayudan a localizar la siguiente sección. Esta distribución hace que resulte más fácil explorar las áreas que realmente le interesan o, en el caso de los principiantes, ofrece una introducción lógica y cronológica para obtener una visión general del museo, de forma que pueda descubrir el progreso de los movimientos artísticos a lo largo del tiempo.

A su llegada al museo, el detalle que más le impactará es el contraste entre lo antiguo y lo nuevo creado por la imponente arquitectura renacentista del palacio y la moderna entrada con la pirámide de cristal, construida en 1989. Esta destacada y polémica incorporación es ahora la característica por la que el Louvre se ha granjeado más fama, ya que, tras su finalización, la afluencia se ha duplicado. El área exterior que rodea la pirámide se conoce como el patio cuadrado y está decorada con relajantes fuentes y bancos públicos.

Esta plaza se extiende hasta el Jardín de las Tullerías, una inmensa zona verde junto al Sena donde los visitantes pueden comer y disfrutar del sol durante los meses de verano. Una vez en el interior, se encontrará con la pirámide invertida, una estructura similar a la que se alza sobre el suelo, pero en este caso señalando hacia abajo, hacia el vestíbulo. Toda esta cantidad de cristal permite que la entrada quede bañada por la luz natural que ilumina, a su vez, el mármol claro de las paredes y los suelos ofreciendo una acogedora bienvenida al museo.

Lo que no se puede perder


Sin duda la pintura más famosa del Louvre, y probablemente de todo el mundo, sea la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci. Esta obra dispone de su propia área de exposición específica y es fácil de localizar, ya que está rodeada por una constante multitud de entusiasmados visitantes. Aun así, merece la pena que aguarde su turno para contemplarla con sus propios ojos. Seguramente le sorprenderá lo pequeña que es, pero el poder que ejerce sobre el espectador es sin duda tremendo. Los orígenes del retrato están rodeados de misterio, desde la verdadera identidad del sujeto en la pintura hasta el fondo y, por supuesto, si los ojos realmente le siguen a uno por toda la sala. Dedicarle a esta obra unos minutos de su tiempo para observar con atención los inusuales colores y descifrar las emociones que podría estar ocultando la mujer sin duda vale la pena. 

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La Mona Lisa


Junto a la Mona Lisa, hay otras muchas obras de arte famosas y bellas para explorar en la galería. La Venus de Milo, una de las esculturas de la Antigua Grecia más famosas creada entre el 130 y el 100 a. C, se encuentra expuesta aquí. Esta estatua, descubierta en una cueva de la isla griega de Milos por un granjero local en 1820, es famosa por la ausencia de sus brazos, uno de los cuales se cree que, en un principio, había sostenido una manzana Entre otras obras que no puede perderse, se incluyen la estatua de Diana de Versalles, La muerte de la Virgen de Caravaggio y el Esclavo moribundo de Miguel Ángel.

Si es un amante del arte, debe visitar esta galería sin igual sea cual sea la duración de su estancia en París. Tanto si se queda una hora como si es todo un día, es imposible que lamente el tiempo que pase en este monumento lleno de cultura e historia del mundo. No lo dude y llévese consigo recuerdos que conservará durante muchos años.

6 rue Balzac, 75008, París (Francia), Tel: +33 1 44 35 18 00, Fax: +33 1 44 35 18 05, reservation-balzac@jjwhotels.com